En el calendario de la Segunda FEB había una fecha marcada con subrayador rojo, mayúsculas y signos de exclamación: este domingo, en Son Moix, se juega un derbi balear con aroma de final anticipada. Allí se enfrentan Palmer Basket Mallorca y Class Bàsquet Sant Antoni, primero contra segundo, dos locomotoras sin freno que han arrasado a su paso por el grupo Este. Un duelo con historia reciente, presente vibrante y sabor a ascenso.
El Palmer, sólido líder y a un paso de proclamarse campeón de la fase regular, recibe a un Sant Antoni que llega encendido, con una racha de 15 victorias consecutivas y la moral por las nubes. Aunque el primer puesto se antoja complicado —los mallorquines tienen tres triunfos de ventaja a falta de tres jornadas—, en Sant Antoni no se resignan a mirar desde lejos la cima. Hay algo más que puntos en juego: hay orgullo, confianza, y una puesta a punto fina como una navaja suiza de cara al inminente play-off.
Los de David Barrio ya saben lo que es tumbar al Palmer. Lo hicieron en la primera vuelta en un partido de infarto que se resolvió en la prórroga. Y lo hicieron también en Copa. Pero hacerlo en Son Moix, con el rival oliendo la copa de campeón, es otra historia. Y esa es precisamente la película que los ‘portmanyins’ quieren reescribir: una hazaña épica en terreno enemigo que sirva de aviso para navegantes y de impulso anímico para lo que viene.
El reto no es pequeño. Enfrente está el equipo más rocoso del grupo, el que mejor rebotea, el que defiende con más orden y músculo. El Palmer no es un líder casual, es un bloque trabajado, maduro, con una identidad clara y un banquillo que saca petróleo de cada posesión. El contraste con el Sant Antoni, más suelto en ataque, más vertical, más chispeante, convierte este choque en una auténtica batalla de estilos. Puro baloncesto.
Será un partido de sensaciones más que de matemáticas. Aunque los números aún permiten soñar con el liderato, en Sant Antoni saben que lo verdaderamente importante empieza después. Este duelo es un termómetro ideal para medir el momento de forma, afinar detalles y, sobre todo, mantener la ola de buen juego y confianza que les ha llevado a firmar la mejor racha de victorias de toda la categoría.
En un pabellón que promete ambientazo, con cámaras de Canal FEB TV e IB3 encendidas y el baloncesto balear sacando pecho, el Class se lanza al asalto de Son Moix con la soltura del que ya ha hecho los deberes, pero con la ambición del que no se conforma. Pase lo que pase, los de la pitiusa mayor ya han mandado un mensaje claro: están listos para pelear por todo.
El derbi balear, además de una cita con la clasificación, es una celebración del buen baloncesto, del trabajo bien hecho y del orgullo de dos islas que este año han demostrado que también se juega a lo grande lejos de la península. Y en ese mapa, el Class Sant Antoni quiere seguir marcando territorio.