En Ibiza pasan cosas bonitas. Y a veces, también inesperadas. Este sábado, la ciudad ha recibido a una leyenda del fútbol español con la naturalidad y el encanto de quien sabe que no hace falta alfombra roja para hacer sentir a alguien como en casa. Raúl González, el eterno ‘7’, ha aterrizado en la isla con motivo del partido que este domingo enfrentará al Real Madrid Castilla contra la UD Ibiza. Pero antes del fútbol, ha habido un rato para algo mucho más ibicenco: una charla tranquila, un detalle con historia, y esa hospitalidad que aquí se da sin esfuerzo.
El alcalde de Ibiza, Rafa Triguero, ha compartido un momento distendido con el entrenador madridista. Nada de discursos ni poses forzadas. Una conversación cercana, un paseo por la historia local, y un regalo: un libro sobre el patrimonio de la isla, de esos que invitan a mirar más allá del mar turquesa y las calas escondidas. Raúl lo ha recibido con interés, y con ese gesto amable que lo ha acompañado siempre, dentro y fuera del campo.
Hablaron de Ibiza, claro. De lo bien que se come, de lo mucho que hay por descubrir si uno se aleja un poco del tópico. Raúl ya conocía la isla —no es la primera vez que pisa tierra ibicenca— y dejó claro que no será la última. Le gusta venir con su familia, sin prisa, sin ruido. Y eso aquí se valora.
No todos los días se tiene al alcance a un icono del fútbol nacional. Pero Ibiza no se pone nerviosa. Aquí se recibe con una sonrisa, se regala un libro con cariño, y se invita a volver, sin agobios ni flashes. Porque el fútbol, más allá del marcador, también es esto: personas que se encuentran, momentos que no salen en las estadísticas.
Este domingo se juega un partido importante en Can Misses, sí. Pero el primer gol ya lo ha marcado Ibiza: el de saber estar, el de saber recibir, el de dejar huella sin estridencias. Y Raúl, que ha visto mucho mundo, lo ha notado. Aquí se viene una vez… y se vuelve siempre.